Panico en el Congreso

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PANICO - REPLICA TERREMOTO EN CHILE

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Principe de Asturias

PANICO EN EL CONGRES0

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Réplica del terremoto en el Congreso Nacional

LA ENCANTADORA INOCENCIA DE VICTOR - ILOCA

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CORTES Y DESVÍOS EN LA RUTA 5 SUR

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LA IMAGEN QUE HABLÓ AL MUNDO

LA IMAGEN QUE HABLÓ AL MUNDO
Roberto Candia, Agencia AP. Foto tomada en Pelluhue, Región del Maule.

LA HISTORIA

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martes, 9 de marzo de 2010

9 HISTORIAS DE SOLIDARIDAD

VEA LAS FOTOS DE ESTOS CHILENOS EN :

http://www.lasegunda.com/detalle_impreso/index.asp?idnoticia=La_Segunda05032010Aexport_La_Segunda_ART_317241_PAG_116299

HEROES ANONIMOS: Nueve historias revelan el otro lado de la catástrofe

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Cuando en los últimos días la atención ha estado centrada en la destrucción, las dificultades para repartir ayuda y los saqueos, "La Segunda" recogió nueve historias de "héroes anónimos" que surgieron a lo largo de las zonas afectadas por el terremoto. Algunos vivieron para contarlo, otros llevaron su arrojo hasta el límite y fallecieron mientras salvaban vidas. Muchos simplemente pusieron un grano de arena e hicieron algo por el prójimo en desgracia. Este es el testimonio del otro Chile.
Por Miguel Ortiz, Viviana Candia y Claudia Cento

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Cruzó su camión en autopista y aunque se venían los autos encima, siguió advirtiendo de enorme socavón.


Los camioneros protagonizaron varias historias de ayuda al prójimo a lo largo del país, advirtiendo a automovilistas de roturas de camino o caídas de puentes.

Gracias a uno de ellos se salvó de una peligrosa caída Daniel Gutiérrez, gerente de alimentos y bebidas del hotel Sheraton.

"Tuve un matrimonio hasta tarde ese viernes. Volví a mi casa (en Pudahuel) como una hora antes del terremoto, pero no había nadie porque todos se habían ido a quedar donde mi suegra. Comenzó a temblar, y mientras todo se movía "rajé" a Independencia a 160 ó 180 kilómetros por hora. Me fui por Américo Vespucio pensando que no habría problemas. No había casi nadie en la ruta. Adelante, como a un kilómetro y medio, veía la luz de un camión. Atrás, uno o dos autos muy lejos. Ya a la altura del aeropuerto (paso Lo Echevers), veo a lo lejos que el camión se para y se cruza para avisar que se había caído el paso. Tengo que haber frenado a cinco metros de él...".

La conversación fue corta y precisa, relata Gutiérrez. "El me dijo algo así como: "Oye, hue... No pasí, ta la cagá, se cayó el puente, se cayeron autos".

El "salvado" sólo dio las gracias, le dijo que tenía que ir a buscar a sus hijos y se marchó. Ya a esas alturas eran al menos tres los autos que habían frenado y que, al igual que él, se devolvían contra el tránsito.

"Era un hombre gordito, de un metro 75 más o menos, de unos 48-50 años... Él estaba muy preocupado porque se le venían varios autos encima, pero se quedó ahí, en medio de la polvareda, a un costado de su camión de conteiner, moviendo los brazos para todos lados".

Gutiérrez ahora sólo quiere agradecer en persona a ese hombre solidario, a quien le dirigió sólo tres palabras.

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A caballo y en calzoncillos, el "Bombero Loco" estuvo tres horas rescatando en Dichato

Su nombre es Altidoro Garrido Cartes, pero en Dichato todos lo conocen como el "Bombero Loco".

Vive en la zona alta del balneario junto a su mujer y su hija, Yolanda, con quien protagonizó el rescate de varias personas que estaban siendo amenazadas por el tsunami que arrasó con gran parte de las viviendas de esa localidad costera.

Altidoro estaba durmiendo cuando sintió el remezón del terremoto y, "por el instinto natural que tenemos los bomberos -trabajó como rescatista durante su juventud- salí en calzoncillos, monté al Tata (su caballo) y con un cordel bajé a hacer lo que podía".

Su hija salió corriendo detrás de él, porque conoce y le teme a la inusual osadía con que su padre actúa en situaciones de riesgo.

Al llegar a la cancha de fútbol, hasta donde había llegado el agua tras la primera marejada "me bajé del caballo, le pasé la cuerda a la Yoli para que la sujetara y me tiré al agua... pero el cordel se quedó corto, así que tuve que apechugar solo, a nado", cuenta el hombre.

Lo que vivió a continuación fue una serie de escenas que a Altidoro le cuesta recordar con precisión: "Vi a tres niños encerrados dentro un jeep, que me gritaban para que los ayudara a salir. Pero no pude porque pasó flotando una casa y un lanchón y me tuve que hacer a un lado. Lamentablemente no volví a verlos".

A quien sí pudo auxiliar fue a "una mujer con pinta de veraneante, gorda, que la tomé en brazos... Viva, flotando de espaldas, con un fierro enterrado en su ojo. Me costó sacarla. Pero pude, Dios fue grande para ella", relató.

Don Altidoro (68) estuvo cerca de tres horas rescatando personas desde las revueltas aguas de Dichato. En total logró sacar con vida a cuatro mujeres, todas veraneantes, un niño de apenas dos años y dos hombres, lugareños... Uno de ellos gran amigo de este héroe anónimo.

Cuerpos sin vida acumuló 8 sobre la vereda que conduce hasta su casa.

Garrido hoy trabaja recolectando leña y haciendo pan amasado junto a su familia: "Siempre uno puede hacer 'pololitos' para subsistir, pero sobrevivir es otra cosa, eso no depende de uno, sino del que está allá arriba", dice apuntando hacia el cielo.


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Peluquera de Curepto llevó a los cerros a 50 personas

Fresia Reyes (32) administra su propia peluquería, "Artelook", en Cauquenes, pero el día del terremoto con tsunami se encontraba en Curanipe. Pasaba la noche en casa de unos familiares, ubicada en la calle principal de esa caleta.

Conocedora del comportamiento del mar y sus mareas, intuyó que el fuerte remezón traería un maremoto. Junto a su pololo, Rodrigo, tomó el volante de su Kia Río y "me puse a subir hacia el cerro a todas las personas que arrancaban... En total salvé a unas cincuenta".

La particularidad de este rescate es que Fresia también subió a su vehículo a algunos perros "porque los considero parte de la familia, son importantes". Su gata Gandolfa, de hecho, se las ingenió para llegar sola hasta el campamento que improvisaron los sobrevivientes a dos kilómetros de la playa, en las faldas de los cerros.

"La que me da más satisfacción haber ayudado fue una señora discapacitada, vecina de donde estábamos. Por sus propios medios no habría podido", aseguró.

-¿Cómo fue que no atinó sólo a salvarse usted?

-Siempre he tenido ganas de ayudar. Yo sólo hice lo que pude. Una cosa es el susto y la desesperación y otra cosa es olvidarse del resto del mundo. Yo, por ejemplo, nunca había cargado sacos de harina de 20 kilos y en ese momento no me quedó otra que hacerlo. Uno saca fuerzas de no sé dónde.

-¿Cómo recuerda el momento del rescate?

-No sé. Lo que no me voy a poder sacar de la cabeza es el ruido rotundo, el golpe de las olas del tsunami que reventó y apagó el grito de muerte de las personas.

"Los héroes de Constitución" salvaron a 20 personas desde isla arrasada, y luego fueron arrastrados por el maremoto


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Entre 15 a 20 personas alcanzaron a salvar dos pescadores de Constitución, antes de dar su vida intentando rescatar a más víctimas que, tras el terremoto, quedaron varadas en una isla en medio del río Maule, mientras el tsunami se les venía encima.

Les advirtieron que no intentaran la tercera misión. Les dijeron que sería suicida, pero igual lo hicieron.

Finalmente, los cuerpos de Pedro Muñoz, "Santoro" (55), y Osvaldo Gómez, "El Negro" (37), fueron encontrados 12 km río arriba y hoy por las calles de la destruida ciudad comienzan a ser conocidos como "los héroes de Constitución".

Les apasionaba rescatar

Hoy las familias de ambos están de luto, pero orgullosas de que murieron haciendo lo que les gustaba: rescatar a personas en desgracia, tanto en el mar como en incendios.

La hermana de Pedro Muñoz, Mercedes, revela que él, en cada semana maulina, instalaba un quiosco en "la isla de Cancún", como llaman al lugar los locales.

"El estaba allá con su señora, la Tabita, y con los hijos de ella, cuando todo empezó... la sacó y volvió por más personas, por más familiares y amigos", relata.

Fue exitoso las dos veces, mientras que el resto de los pescadores sólo realizó un viaje y luego sacaron los motores de sus botes para salvarlos y arrancar a lo alto con sus familias.

Si se disponía a hacer lo mismo que sus colegas, nadie lo sabe, pues, llegando de la segunda misión, intervino su amigo, Osvaldo Gómez, "El Negro" (37), quien le gritó "¡vamos a buscarlos!", según revela el padre de este último, Luis Gómez,

¿A quién irían a buscar? "A Juaniquillo, a la Fanny, al Rola... y a los que pudieran salvar", agrega.

Pero entonces ya habían pasados dos olas gigantes por el río y "mi compadre Gabriel Muñoz les pidió que no fueran para allá, porque venía otra ola más alta: ¡Es un tsunami!", les advirtió.

Pero El Negro corrió y las últimas palabras que dejó fueron: "Vamos y volvemos al tiro".

El río se movía extraño, se arremolinaba e incluso testigos, como la señora Cristina Valdés, dan fe de que a ratos casi se secaba y luego entraba una enorme masa de agua. En esas condiciones Muñoz y Gómez emprendieron el último rescate de su existencia.

Lo identificaron por implante de platino

Pedro Muñoz nació y se crió a orillas del río Maule y prefirió no terminar la educación media para dedicarse por completo al mar. Era dueño del bote "Perla del Maule".

Su sobrina, María Pereira, recuerda que cuando joven tuvo un accidente en el matadero, que le costó un ojo y hubo que ponerle un implante de platino en la cara, el que finalmente ayudó a la identificación de su cuerpo.

Tenía siete hermanos. Y entre todos destacaba por ser un excelente nadador. Bueno para la broma, incluso llegó a vestirse de novia para entretener a su familia, mientras otro de sus hermanos hacía de novio. "¡Ay, que leseábamos!", exclama su sobrina.

Hombre profundamente religioso, gustaba de llevar a San Pedro en el hombro y viajar a ciudades de peregrinación, como el Santuario de Santa Teresa, en Los Andes. Pero a pesar de ello, su hermana nunca pensó que "iba a tener ese coraje, sabiendo lo que se le venía encima".

Hoy ninguno de sus familiares duda que se habría arriesgado a todos los rescate posibles, hasta haber terminado con su vida.

Su gran pasión (el mar) la heredó de su padre, quien llevaba faluchos (cargueros a vela) hasta Perú.

Su otro gran gusto era dirigenciar el club Unión Atlético de Constitución. "Era como sacarle la madre cuando hablaban en contra del equipo", señala su sobrino político, Julio Fuentes, quien también revela que todos los años cruzaban a la hoy fatídica isla cerca de 40 familiares, pero que esta vez, por recibir a un tío, que no venía desde hace 20 años desde Arica, no realizaron el tradicional paseo familiar.

El Negro era arquero, igual que su padre

Osvaldo Gómez, El Negro, también creció casi a orillas del río Maule y estuvo tentado a estudiar Ingeniería Naval, pero prefirió seguir junto a su familia y el dinero rápido que le brindaba la temporada de albacora.

Estaba separado y por ello volvió a la casa paterna, donde le recordaba a su papá, mostrándole los bolsillos llenos. "¿Ve, papi?, esta es la recompensa por no haber ido a estudiar".

"Pero el mar da y quita", se lamenta su progenitor.

También, como él, era fanático del Club Unión Atlético y ambos eran arqueros en categorías distintas. Por eso hoy don Luis se enorgullece de mostrar esa foto, junto a su hijo vestido con los colores de su club.


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Paramédico sigue auxiliando después de perder a su esposa e hija

Impactado por el solo hecho de que el estudiante de técnico en enfermería Luis Gatica siga de pie, ayudando a los albergados de la tragedia de Constitución, se encuentra el personal médico que auxilia a los más desvalidos de la comunidad.

El terremoto lo sorprendió junto a su mujer y su hija disfrutando de la semana maulina.

Fue entonces que las olas del gigantesco tsunami lo arrastraron en medio de la oscuridad de la noche.

Como pudo sujetó a su esposa y a su pequeña hija, intentando salvar sus vidas, pero la fuerza de las aguas y el cansancio pudieron más y ambas les fueron arrancadas de las manos.

No las volvió a ver.

Se aferró a botellas plásticas y un tronco para mantenerse a flote.

Hoy, sin familia, trabaja sin desfallecer atendiendo a conocidos y a desconocidos en el albergue habilitado en la Escuela de Chacarillas, lugar al que fueron trasladados ancianos y personas sin casas desde la Escuela 5.

En ese último lugar, Gatica y su equipo volvieron a ver más muertes: las de ancianos "con enfermedades terminales", que no resistieron la conmoción.

Siempre he ayudado así a la gente

Esta mañana, Gatica continuaba distribuyendo medicamentos, mientras recibía saludos y abrazos de sus compañeros de labores. Con ojeras de proporciones, reconoce que "todavía no sé de dónde saco las fuerzas para seguir desarrollando esta labor. No es algo de lo que quiera hablar".

-Todos se preguntan cómo puede seguir adelante, con ese tremendo dolor...

-De verdad que no lo sé, pero supongo que es por la voluntad, por la sobrevivencia del ser humano. Tal vez sea porque estudio técnico en enfermería.

-¿Siempre ha ayudado así a las personas?

-Sí, tengo una trayectoria en eso, porque también soy bombero y los bomberos pagamos por servir, pagamos por ayudar a la gente, eso es lo que queremos hacer y eso es lo que quiero continuar haciendo en este lugar.


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Sacerdote perdió a su madre, su casa e iglesia, pero sigue ayudando a la comunidad

"No hay que echarle la culpa a Dios... lo del terremoto no es un castigo. Aquí en Curepto lo vemos así y tenemos la esperanza de levantarnos pronto".

Así es el espíritu del párroco de "Nuestra Señora del Rosario" de Curepto, Carlos Letelier, quien, pese a experimentar el sismo en una de las zonas más devastadas y perder a su madre, sigue atareado ayudando a su comunidad y haciendo misa.

Oriundo de la misma localidad, la noche anterior pasó como siempre lo hacía por la casa de su madre ubicada a unas cuadras de la suya. "Hasta mañana mamita...", fue lo último que le dijo a su progenitora de 82 años, quien horas más tarde pereció aplastada por las murallas de su casa.

"Fue una sensación de tristeza tan grande, de dolor...", reconoce este religioso que fue ordenado justo hace 14 años y que hace tres se hizo cargo de la parroquia del mismo pueblo que lo vio nacer.

A pocos minutos de ocurrido el terremoto, lo primero que hizo fue correr a la casa de su mamá. Pero constatar su muerte fue sólo el comienzo de su propio vía crucis. Porque también se derrumbaron su casa y la parroquia, tal como el 75% de las construcciones del pueblo.

Entre penumbras y la luna llena poco a poco fue dándose cuenta de lo que pasó: "Fue ver catástrofe, con la caída de las murallas, de la iglesia y luego encontrarse con un pueblo que se había venido a tierra".

Inmediatamente participó en las tareas de rescate y en la tarde se instaló en la plaza del pueblo a hacer la misa, como todos los sábados. Lo que repitió a partir de allí tanto para dar apoyo espiritual a la población como para despedir a su madre y, el lunes, a una niñita que también murió en la tragedia.

"Tenemos la esperanza de ponernos de pie. Nuestro ánimo es seguir adelante, caminando juntos y fortalecernos con la ayuda de Dios", plantea.

Para eso pide que la gente ayude al pueblo, especialmente en materia de techos y mediaguas: "Las grandes necesidades son materiales de construcción, zinc, mediaguas y nylon por si viene alguna lluvia. Porque es la vivienda la que se cayó".

Evita hablar mucho de su pena personal. "Ya habrá tiempo para llorar", dice, con voz entera.

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Piloto aterrizó en Viña y contrató cuatro buses: logró dejar a sus 121 pasajeros en Santiago

A más de 30 mil pies de altitud y sobrevolando tierras argentinas, un grupo de 121 turistas chilenos se enteró del terremoto.

Habían embarcado en Florianópolis (Brasil), donde habían pasado sus vacaciones y ahora se preparaban a reiniciar sus actividades normales.

Debían llegar a Pudahuel poco antes de las 5 de la mañana, y lo hicieron a la hora fijada, pero en Viña del Mar.

Fue el único avión de pasajeros que pudo aterrizar a poco de ocurrido el terremoto. El resto fue desviado a pistas de otras ciudades.

Sobrevolaban Córdoba, cuando desde la torre de control les preguntaron si sabían que el aeropuerto de Santiago estaba cerrado.

"¿Algún problema operativo o meteorológico?", preguntó el capitán del vuelo 4338 de Skyairlines, que traía 127 personas, entre pasajeros y tripulantes.

"No. Hubo terremoto en Santiago", respondió la operadora.

La información impresionó al piloto, pero para no causar pánico avisó a los pasajeros que "había habido un sismo y que el aeropuerto estaba cerrado".

Cuando iba llegando a Mendoza le confirman que Viña del Mar (Torquemada) estaba operativo y decidió volver al país por esa vía.

Fue el único que a pocas horas del cataclismo pudo hacerlo en la zona afectada.

En plena oscuridad, esperaron a los funcionarios de Policía Internacional, del SAG y de Aduanas (que habían sido alertados previamente) para que hicieran el chequeo habitual.

Recién en tierra, el capitán optó por contar la verdadera magnitud de lo ocurrido. Y en segundos todos ya estaba con sus propios celulares llamando a sus familias.

Cada pasajero tuvo que bajar del avión y salir a reconocer su maleta y luego ver cómo podían llegar a la capital.

Pese a la emergencia del país, el capitán del vuelo decidió cumplir su misión fuere como fuere: es decir, dejar a los pasajeros en Santiago. De modo que salió y contrató cuatro buses que cumplieron la última etapa que el sismo le había impedido realizar. Su viaje al final concluyó a las 13 horas.

A pesar de la demora, la acción del capitán sacó aplausos entre los pasajeros que celebraron no haber sido uno de los 1.700 turistas chilenos que quedaron varados en Brasil y que recién pudieron volver al país a mediados de semana.


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Surfistas agradecen a su fallecida compañera Alicia Briones

Esta historia es singular, porque no se trata de alguien que alertó o ayudó a otro para salvar vidas. Es la historia de lo que vivieron los surfistas de Pichilemu, muchos de los cuales piensan que salvaron ilesos del tsunami gracias a Alicia Briones Marasovic (33), la hija del empresario Hernán Briones, que había fallecido el día anterior cuando su camioneta se desbarrancó en la comuna de Navidad.

Es que el viernes 26 la mayoría de los surfistas -80%, según los cálculos de ChileSurf- estaba en Santiago para asistir a la misa en su memoria, y casi todos se quedaron para concurrir al funeral, que se realizó el sábado.

Gracias a eso, se salvaron de pasar el terremoto (y el posterior tsunami) en la zona costera de la VI Región, donde se congregan para la práctica de su disciplina.

"La Alicia salvó a mucha gente... esta es una comunidad muy unida, y nos unimos ese día en torno a ella", contó Cristián Acevedo, conocido como "Macha", dueño de la tienda de surf Los Morros.

Y como ella era, dicen sus amigos, "muy buena persona, siempre preocupada de los demás y prestando apoyo a quien lo necesitara", están seguros de que Alicia estaría en primera fila en la campaña que los surfistas están organizando para ir en ayuda de las localidades que los acogen: Pichilemu, Puertecillo, Cáhuil, Curanipe y Pelluhue.


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"¡Arranquen a los cerros!", gritó un carabinero en Iloca... no hubo víctimas fatales

Su fama llegó ya hasta Curicó, donde las versiones llegan a decir que con el agua a la cintura siguió alertando a los habitantes de Iloca (VII Región) para que escaparan a los cerros apenas producido el terremoto.

No fue tan así, pero el sargento segundo de Carabineros Moisés Arturo Molina Soto sí salvó muchas vidas gracias a su iniciativa. Estaba patrullando en el balneario y luego del sismo vio primero que el mar "estaba extrañamente calmo... Pero de repente, como a los 5 o 10 minutos, el oleaje empezó a golpear más fuerte en la costa. Cada vez más fuerte, con más frecuencia y más adelante", detalla.

Por eso, y sin una instrucción especial, tomó la decisión de advertirle a la gente que se fuera hacia los sectores altos. Ni un megáfono tenía. "Fue a viva voz, no más. Les decíamos "¡arranquen a los cerros!", y la gente nos escuchó. Ellos mismos iban advirtiendo al resto de la gente y logré comunicarme con otros funcionarios y les pedía que hicieran lo mismo en otros sectores". Gracias a esto, dice, pese a la devastación causada por el terremoto y por el tsunami, Iloca no registra víctimas fatales. Al menos por ahora. "Eso ayudó a que la gente se resguardara. Y esa es la tranquilidad que me queda, que no haya habido desgracias personales. Gracias a Dios se tomo la decisión adecuada en el momento correcto", reflexiona.

En Iloca es considerado un héroe. Muchas personas dicen que sólo por la advertencia del carabinero -porque no se escuchó ninguna otra alerta- pudieron escapar con vida.


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